I’m so free, de Lou
Reed, era su canción. Porque Carmela, nacida Carlos, de nombre artístico La Caramela, siempre se sintió libre. Carmela
nació con la llegada de la mayoría de edad, coincidiendo con la muerte del
dictador. Desde entonces, la calle oscura, donde parió a La Caramela, dulce como una cereza. Consumía las madrugadas cerca
del Puerto de la Luz, ocupando el lugar que la pobre Malena, aquella a la que
un fulano de ojos verdes, como la albahaca, verde limón, dejó en su boca un
gusto a menta y canela.
