Lo que quedó de las
navidades se celebró en las pobres islas afortunadas con entusiasmo; cualquier
ocasión se convierte en la perfecta excusa para el jolgorio. Las calles, ahora
sin vehículos en circulación, han comenzado a reverdecer. Ocurrió en la pasada
primavera.
Mesa y López, nocturna, luce
entre penumbras y Deck the halls. Si
hay que escucharla, mejor Nat King Cole. Y de todas sus esquinas, la que
colisiona con una ventolera criminal en Calle Galicia. Antes de la serie de épicos
desastres que redujo nuestra civilización al polvo y los escombros, y dejó a
los isleños sin apenas comunicación exterior, hubo allí una librería muy
popular.
