Dicen los gatos de la ciudad
–y doy crédito a su afirmación, dada la buena fama de imperturbables
observadores que se han ganado-, que sobre Las Palmas de Gran Canaria se pueden
trazar cientos de miles de senderos repletos de intangibles recuerdos. Sostienen
ellos que sobre toda plaza, cruzando cada avenida, planeando sobre centenares
de bulliciosas calles, las indelebles huellas de quienes nos llevaron de la
mano han quedado marcadas para siempre.
Sí, para siempre… Así será
hasta que se cumpla lo que anuncia la leyenda de Exordio:
