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jueves, 2 de noviembre de 2017

La Puerta (VIII) Exordio


Dicen los gatos de la ciudad –y doy crédito a su afirmación, dada la buena fama de imperturbables observadores que se han ganado-, que sobre Las Palmas de Gran Canaria se pueden trazar cientos de miles de senderos repletos de intangibles recuerdos. Sostienen ellos que sobre toda plaza, cruzando cada avenida, planeando sobre centenares de bulliciosas calles, las indelebles huellas de quienes nos llevaron de la mano han quedado marcadas para siempre.
Sí, para siempre… Así será hasta que se cumpla lo que anuncia la leyenda de Exordio:

miércoles, 1 de noviembre de 2017

La Puerta (VII) Interminable regimiento de elegidos


Cierta madrugada, inesperadamente, en la Calle Galicia de la capital grancanaria se produjo un hecho extraordinario. Liria Días Pérez se presentó, en cuerpo y alma, en el que un lejano día fuera su hogar. Un milagro, dijeron unos. Tal cosa sólo puede ser obra del diablo, adujo una doña del sexto piso.

sábado, 28 de octubre de 2017

La Puerta (VI) Liria, una perita en dulce


Primero llegó el tiempo en que se cumplió lo esperado, la guerra; la Guerra Esperada. Semanas después de su comienzo, trajo consigo el progresivo oscurecimiento del cielo.
Las comunicaciones virtuales se fueron a hacer puñetas, sólo diecisiete días después de que estallara el conflicto bélico. Ignoramos qué acontece desde entonces lejos de Canarias, pero sospechamos que nada distinto a lo que aquí han visto nuestros ojos.

jueves, 26 de octubre de 2017

La Puerta (V) Damas y caballeros, Trajano


Trajano gustaba de recorrer las más sinuosas madrigueras virtuales, buscando joyas musicales de todas las épocas. Cuando daba con una, el disfrute alcanzaba el éxtasis.
Descubrió A change is gonna come, y no apartaba sus sentidos de aquella canción de voces negras. Bajo su embrujo, Trajano, alguna tarde de caluroso agosto, tendido en la orilla de La Laja, plateadas chispas solares sobre las olas, disparó su imaginación hacia la estratosfera. Pitillo de buena hierba y versos en sus labios…