Cierta madrugada,
inesperadamente, en la Calle Galicia de la capital grancanaria se produjo un
hecho extraordinario. Liria Días Pérez se presentó, en cuerpo y alma, en el que
un lejano día fuera su hogar. Un milagro,
dijeron unos. Tal cosa sólo puede ser
obra del diablo, adujo una doña del sexto piso.
