Trajano gustaba de recorrer
las más sinuosas madrigueras virtuales, buscando joyas musicales de todas las
épocas. Cuando daba con una, el disfrute alcanzaba el éxtasis.
Descubrió A change is gonna come, y no apartaba
sus sentidos de aquella canción de voces negras. Bajo su embrujo, Trajano,
alguna tarde de caluroso agosto, tendido en la orilla de La Laja, plateadas
chispas solares sobre las olas, disparó su imaginación hacia la estratosfera.
Pitillo de buena hierba y versos en sus labios…

